Pentagrama Sound

Una década ha pasado desde la primera vez. Innumerables días y miles de horas de viaje han llevado a los que honran al que algunos llamaron “renegado” a entregarnos sus secretos en forma de álbum, y ya es el cuarto. Los medinenses Kain cumplen diez años de vida y lo han celebrado editando un nuevo trabajo de estudio. Revelaciones es el título del disco y ha llegado dando un golpe de efecto a la escena del metal nacional. Desde el primer segundo de Dogma, tema que abre el disco, Kain nos transporta a un mundo épico que nos invita a navegar por mares que abarcan un amplio abanico estilístico que va desde el power-metal hasta el metal extremo, haciendo sus paradas técnicas en terrenos más oscuros y pesados sin dejar jamás la esencia metálica que ha hecho aflorar en Revelaciones.
Lo que nos hemos encontrado en el nuevo álbum de Kain ha sido una colección de temas bien trabajados en estudio. A nivel sonoro, destaca el equilibrio entre la potencia de la guitarra de Hristo y el apoyo de las cuatro cuerdas de Danny con la base dirigida por Iván Arévalo. Uno de los pilares de Kain es, precisamente, la parte rítmica. Se trata de una banda cuya batería lleva gran parte del peso musical. Los vallisoletanos han conseguido un gran nivel en este sentido recurriendo a uno de los más peligrosos elementos para toda banda: el doble bombo, que es un recurso que, mal empleado, puede echar por tierra todo el trabajo de buenas composiciones que quedan tapadas por una mala percusión. En este caso, nos hemos encontrado con una batería perfectamente encajada que da una vida especial a las canciones haciéndolas crecer cualitativamente. Por otra parte, se aprecia un buen nivel técnico y una gran capacidad para introducir interesantes cambios de ritmo. La versatilidad y dinamismo de la base de Kain se deja notar en temas como Loco, Cicatrices o Marionetas, que recuerda en algunas partes a grupos como Cradle of Filth o Pantera, que son bandas que nada tienen que ver y, sin embargo, conviven perfectamente en estos temas. En Sin Piedad, encontramos de nuevo clásicas pinceladas del grupo de Phil Anselmo e, incluso Sepultura. Son destacables también canciones más directas como Quimera, Para Siempre y Falsas Promesas, que recorren mundos menos extremos y que son ese tipo de temas que pincharemos hasta la saciedad sin que el aburrimiento llegue a someternos. También han dejado lugar para un tema más tranquilo aunque no por ello menos épico. Réquiem llega en un momento del disco en el que parece llegar un cambio pero, nada más lejos de la realidad. La canción del disco menos dura se va desprendiendo de su máscara en su parte final para dar paso a los últimos dos temas del disco que vuelven sobre los pasos iniciales atacando de nuevo con la potencia que caracteriza a la banda.

Guitarra y bajo se alían en Kain sin grandes alardes y sin los barroquismos propios de algunas ramas metálicas pero mostrando una capacidad sublime para presentarse como lo que son, un grupo. El sonido que han conseguido ha logrado llevar a los temas a los terrenos musicales que antes mencionábamos. Al igual que sucedía con la batería, denotan una interesante capacidad para moldearse y moverse a la perfección entre los cambios de ritmo y temática propios de Revelaciones. La profundidad e intensidad que atesora el álbum, se debe en buena medida a estos dos elementos. Es de destacar que, tratándose de un tipo de música muy específico que se desenvuelve mejor en directo, en el resultado de la grabación de las guitarras y bajos ha quedado patente el gran trabajo realizado en la producción final del disco. Revelaciones ha conseguido un sonido con guitarras distorsionadas exquisitamente limpias y asimilables para cualquier oído.

Por último, nos ha llamado poderosamente la atención el elemento que podemos considerar otro de los pilares de Kain: la voz. Terre – quien originalmente cumplía otros roles en la banda – es el responsable de transformar las letras en un instrumento más y fusionarlas con la música. La amplitud de registros ha conseguido que Kain se sitúe en un lugar indeterminado en cuanto al género. De ahí a que encontremos colores tan diversos como los que anteriormente citábamos: la voz se mueve desde guturales graves a modo de Pantera o Sepultura a agudos al estilo Cradle of Filth. Encontramos también voces rasgadas en la línea de Grave Digger (Quimera y Falsas Promesas) y voces épicas similares, por poner un ejemplo cercano, a las de los riojanos Tierra Santa (veamos los estribillos de temas como Para Siempre, Falsas Promesas o canciones como Réquiem). De nuevo nos hemos encontrado con una gran capacidad para combinar distintos estilos en un mismo tema con unos resultados espectaculares.

La conclusión al escuchar este disco y después de haber conocido algo más sobre Kain, es que se trata de una banda que desde sus orígenes, se ha planteado ambiciosas metas que, tras diez años de carrera, les han llevado hasta Revelaciones, un álbum que debería dar mucho de sí en la música española y europea. Tras diversos cambios en su formación, los vallisoletanos han conseguido la estabilidad necesaria para alcanzar la madurez. Buena prueba de esto es que, en los últimos años, han compartido escenario con grupos ya consagrados como Angelus Apátrida, Obús, Barón Rojo, Metalium, Rata Blanca, etc. Desde los inicios el trabajo ha sido incansable, proponiéndose siempre dar una vuelta más de tuerca para obtener los resultados deseados y tal vez pecando de exceso de inconformismo pero, sin duda alguna, cuanto más lejos nos planteemos nuestras metas, más lejos llegaremos. Revelaciones llega en un momento clave para la banda. Son diez años de vida y éste puede ser un punto de partida. Desde PentagramaSound, les deseamos todos los éxitos posibles.