Revelaciones en Rockinspain

Tras 10 años de trayectoría y después de sufrir varios cambios de formación, los vallisoletanos Kain regresan con su proyecto más ambicioso hasta la fecha, en forma de 9 canciones de metal crudo y directo sin olvidar en ningún momento su faceta más melódica.

Desde la primera escucha una de las características que más llama la atención son los riffs secos y cortantes, siempre acompañados de una base rítmica muy potente con un doble bombo omnipresente tanto en las partes más agresivas como en las más melódicas y una voz capaz de cambiar de voces guturales a otras totalmente pacíficas sin esfuerzo, aunque estas últimas a veces quedan algo vacías, sin olvidar en ningún momento tesituras intermedias y rasgadas como las que podemos encontrar en “Quimeras” o la rockera “Falsas promesas” dónde el resultado es muy más compacto. A veces en su afán por explorar los extremos de su música suenan muy dispersos, como queriendo abarcar demasiadas sonoridades. Esto último dónde mejor se puede apreciar es en “Cicatrices”, tema que cierra el disco, y que comienza como una apisonadora, con una batería ultrapotente para mutar de repente en una canción muy melódica, y volver a cambiar un par de veces más durante la canción.

A pesar de todo, estamos ante unos músicos muy competentes, de lo que dan buena muestra de ello en temas como “Loco” dónde explotan la dualidad de su sonido, para convertir el tema en un auténtido demarraje vocal en su parte intermedia y volver a bajar las revoluciones hacia su final. También destaca “Sin piedad”, dónde bajo y batería toman el protagonismo tanto en el inicio más relajado,, como en la parte más cañera, o el gran trabajo de guitarras que podemos encontrar en canciones como “Para siempre”.
En definitiva, un grupo prometedor, con cosas que decir, pero que en mi opinión deberían de definar más su propuesta para conseguir un estilo más definido.

Fran Barcia